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‘Este año, la economía crecería 4,8 por ciento’

A juicio del Gobierno, la desaceleración de la economía colombiana tocó fondo en el tercer trimestre del 2012.

El análisis realizado hasta ahora le da para pensar que este año será mucho mejor y, en ese sentido, proyecta que el crecimiento del 2013 podría ubicarse en 4,8 por ciento.

El ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas Santamaría, señala que aún hay munición suficiente para enfrentar la revaluación, lo cual incluye mayores compras de dólares y una disminución en la porción del endeudamiento externo. Sobre este y otros temas, habló con Portafolio.

¿Cuál es su balance de la economía en el 2012?

Es muy positivo. La economía colombiana se está consolidando como una de las más fuertes en América Latina. Tenemos una política con mucha consistencia que ahora pasa a otra fase y se enfoca en otro tipo de problemas, por ejemplo en equidad, pobreza o desbalances en el crecimiento entre los sectores. Esto es posible porque ya tenemos el prerrequisito de la estabilidad macroeconómica: bajas tasas de interés, baja inflación, bajo déficit y baja deuda.

¿Cómo los tomó lo ocurrido en el tercer trimestre?

Fue una sorpresa. Ni siquiera los más pesimistas pensaron que el crecimiento podría ser tan malo. Cuando uno entra a revisar, hay factores que generan tranquilidad, y es que el consumo de los hogares sigue muy dinámico, lo cual quiere decir que no hay un problema con el nivel de confianza de los hogares. Lo que explica el pobre desempeño tiene que ver con fenómenos puramente transitorios como la huelga de Fenoco en agosto que frenó la producción de carbón, sumado a un tema estadístico. Estamos trabajando con el Dane para revisar la metodología de cómo se construyen las cifras de PIB en obras civiles.

Pero no es solo un tema estadístico…

Lo que más me preocupa es edificaciones, en particular en Bogotá, pero no es por una razón estructural, sino administrativa, por la falta de licencias y de permisos. Lo que está induciendo la administración es un frenazo al sector que va a perjudicar a la ciudad, al empleo en Bogotá y que va a tener repercusiones nacionales.

¿Y la industria?

Me preocupa mucho porque está siendo afectada por dos fuerzas: la revaluación y la debilidad en la demanda global. En parte, la reforma tributaria va a ayudar porque alivia la carga de parafiscales, pero tenemos una agenda pendiente en materia de apoyo al sector industrial, en la que nuestro foco van a ser los costos del sector en gas y energía, así como en la tasa de cambio.

¿Qué están trabajando en costos energéticos?

Estamos evaluando todas las opciones. Hay temas regulatorios que no pueden hacerse de un día para otro y más cuando implican cambios en las reglas de juego, por ejemplo en la manera en que se remuneran los diferentes eslabones en la cadena. Este será el año de decisiones en esa materia.

 ¿Y con el dólar?

La mayor parte del 2012 estuvo estable alrededor de 1.800 pesos, lo cual no es un nivel satisfactorio para los sectores exportadores, pero la estabilidad fue positiva y a eso es a lo que vamos a aspirar. No creo que lleguemos a una tasa de cambio de 2.100 pesos, como dicen algunos, pero es claro que si está por debajo de 1.800 pesos, nos genera mucha preocupación. Rápidamente volverá a ese nivel.

¿Y si no lo hace?

Ahí tendremos que pensar en medidas que impliquen una mayor compra de dólares por parte del Banco de la República o de la Tesorería General de la Nación. Tenemos bastante munición y la podemos aprovechar.

¿A Colombia le ha faltado audacia para manejar la revaluación?

Si eso se entiende como adoptar controles de capitales, no hemos seguido el ejemplo de otros países que eran mostrados como el ejemplo que deberíamos adoptar y que ya no lo son. En su momento, Colombia no se dejó seducir por un modelo que hoy está discutido, como el de Brasil. Uno no debe guiarse por las modas, sino por la consistencia, con una visión de largo plazo.

¿Hay otros elementos para estimular la industria?

Los acuerdos comerciales y el apoyo para que los empresarios los puedan aprovechar. De manera particular, para el desarrollo industrial el dinamismo del comercio con Venezuela es indispensable. Hay que seguir fortaleciendo esas relaciones y en general con los vecinos.

¿Considera que el país atraviesa un proceso de desindustrialización?

La desindustrialización prematura es un fenómeno de toda América Latina. Para el nivel de ingreso de nuestras economías, el nivel de participación de la industria es bajo. Sí ha habido un fenómeno de desindustrialización por un tema natural, y es que otros sectores han crecido más rápido. También es artificial porque hay industrias que tenían una integración vertical de todas sus actividades, pero ahora, como impera el modelo de tercerización, muchos se quedaron solo con la principal. Naturalmente, en una economía en que crece el sector minero-energético, con un fenómeno de revaluación, el sector industrial es el más amenazado.

¿Qué se puede hacer?

Juega un papel fundamental el segundo pilar de la estrategia económica que es el de la redistribución y la equidad. En la medida en que logremos consolidar la clase media y desarrollemos el mercado interno, le vamos a dar más oportunidad a la industria. No hay una sola variable o intervención que vaya a dar resultado, hay que trabajar en muchos frentes.

¿La ejecución sigue siendo un lastre para que operen fuerzas contracíclicas?

El Gobierno le ha puesto énfasis a la ejecución como una variable para medir la gestión de los ministerios, pero se ha malinterpretado como que hay un problema. En general, va bien ese tema, entendido como los pagos hechos como porcentaje de los recursos apropiados del presupuesto. No obstante, tenemos que dedicarnos a mostrar, no las cifras, sino las obras terminadas.

¿Tocamos fondo en el tercer trimestre?

Puedo afirmar que el cuarto trimestre resultó mejor, por la demanda de energía, despachos de cemento, producción de petróleo y carbón. No sabemos con certeza cuánto creció, pero aspiramos a que nos permita poner todo el 2012 en el 4 por ciento.

Pero el Banco de la República dice que el crecimiento estará por debajo de esa cifra…

Fue por eso que se tomó la decisión de bajar tasas, porque cuando una economía crece por debajo de su potencial y la inflación está controlada, hay que tratar de estimularla.

A la luz de eso, ¿cómo se ve el 2013?

Es un año que va a ser mejor que el anterior -lo dice Fedesarrollo, no el Gobierno- dado que lo que pasó en el tercer trimestre fue temporal. Nosotros estamos trabajando con un pronóstico de 4,8 por ciento, que es el crecimiento potencial de la economía. Es un número saludable y bastante destacable dadas las condiciones internacionales, pero dependerá de varios factores.

¿Cuáles son las luces amarillas?

La economía venía creciendo empujada por un crecimiento de dos dígitos en el sector mineroenergético. Creo que esa etapa ya pasó, vamos a entrar en una fase de crecimiento más moderado en ese frente. Eso no es malo, porque ofrece oportunidades para que otros sectores jueguen un papel más relevante.

Debería haber un relevo con la locomotora de la infraestructura…

Esa es la apuesta y es posible, porque el presupuesto de inversión en transporte no tiene precedente. Esto, sumado a los contratos que están en marcha y los procesos de adjudicación que ya entran en fase de inversión, deberían permitir que las obras civiles ganen liderazgo.

La situación externa sigue compleja…

Esa complejidad de la economía internacional nos ha jugado en contra en materia comercial, porque les quita dinamismo a ciertos sectores, pero ha jugado a favor por el lado de la inversión, porque cada día más Colombia se consolida como un oasis en el entorno económico internacional. Por eso, vimos niveles de inversión extranjera directa por encima de los 16.000 millones de dólares.

¿Hay algo que le preocupe?

Tenemos que estar vigilantes del entorno internacional, del sector de la vivienda y las medidas administrativas que lo han frenado, y que logremos generar un clima y unas condiciones que aseguren el cumplimiento de nuestras metas macroeconómicas.

¿Le inquieta el tema fiscal?

La idea es mantener el déficit en 2,4 por ciento del PIB, el mismo nivel del 2012. Por el lado del recaudo, lo visto no tiene que ver con el crecimiento, sino que se han reducido los impuestos relacionados con el comercio exterior. Estamos muy vigilantes en el tema del gasto y en especial con las vigencias futuras, que queremos que sean más la excepción que la regla.

¿Cómo ve la evolución del empleo?

El hecho de tener la tasa de desempleo en un dígito es muy favorable. Esperamos que en julio, cuando entre en vigencia la eliminación de los parafiscales, eso se refuerce. Mientras que la economía crezca por encima del 3 por ciento, la tasa de desempleo seguirá bajando.

¿Qué mensaje va a dejar en el Foro Económico Mundial?

Vamos a contar una historia de éxito. Los tremendos avances que ha tenido el país en varios frentes. Colombia es un país que se beneficia de estos foros en donde están los principales líderes y ejecutivos a nivel global, porque el mundo está tomando nota de lo que está pasando aquí. Vamos a hablar sobre la importancia de la inversión extranjera y a dar el mensaje de que respetamos las normas y hay predictibilidad.

Fuente: Portafolio.co

ACRIP Bolívar

 

     
 
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